"Nadie llega a Morthaven por elección. O eso se dice."

El Archipiélago Morthaven es un conjunto de islas de extensión variable ubicadas en los márgenes del mundo conocido, caracterizadas por su clima permanentemente nublado, su vegetación densa y oscura, y una arquitectura que mezcla lo gótico decadente con estructuras más antiguas cuyo origen nadie ha podido determinar con precisión. A pesar de su reputación, las islas cuentan con tierra fértil, puertos operativos y asentamientos estables habitados por comunidades que, con el tiempo, han aprendido a convivir con las particularidades del lugar.

La población de Morthaven es en su mayoría resultado de oleadas de refugiados, exiliados y náufragos que, sin otro destino posible, encontraron en estas islas un lugar donde establecerse. Con generaciones de historia local, sus habitantes han desarrollado una cultura austera y pragmática, marcada por la superstición, el respeto a lo desconocido y una resiliencia particular ante lo que cualquier foráneo consideraría condiciones inhabitables. Se dice que quienes nacen en Morthaven no conocen el miedo de la misma forma que el resto del mundo, simplemente porque nunca tuvieron el lujo de aprenderlo.

Lo que hace al archipiélago objeto de estudio, y de temor, es la naturaleza de sus habitantes no vivos. Fantasmas, demonios, entidades sin clasificación conocida y toda clase de seres de naturaleza oscura tienen presencia documentada en estas islas, convirtiendo a Morthaven en el punto de origen de la mayoría de relatos de terror, leyendas y mitos que circulan por el resto del mundo. Se desconoce si existe una causa directa para esta concentración anómala de entidades, aunque diversas fuentes apuntan a una maldición de origen incierto que parece anclar tanto a los vivos como a los muertos a sus costas.

Se recomienda a cualquier viajero que considere aproximarse a sus puertos proceder con extrema cautela. La hospitalidad de su gente es real. Lo que comparte la isla con ellos, también.